El liderazgo femenino sigue avanzando, pero el acceso a la alta dirección continúa siendo limitado. La incorporación de la mujer al mercado laboral español ha experimentado avances importantes en las últimas décadas, especialmente en puestos cualificados y áreas estratégicas dentro de las empresas. Sin embargo, el liderazgo femenino continúa enfrentando importantes obstáculos estructurales que frenan su llegada a los niveles más altos de decisión.
Los datos más recientes reflejan esta desigualdad. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2024 únicamente el 12,1% de las presidencias de los consejos de administración de las empresas del Ibex 35 estaban ocupadas por mujeres. Aunque la presencia femenina en el tejido empresarial ha crecido, la representación en posiciones de máxima responsabilidad sigue siendo minoritaria.
Este escenario evidencia que, a pesar de los avances en materia de igualdad laboral, todavía existen barreras relacionadas con la conciliación, el acceso a oportunidades directivas y la persistencia de sesgos estructurales en determinados sectores.
El liderazgo femenino gana presencia en posiciones intermedias
El Estudio de Remuneración 2026 elaborado por Michael Page muestra que las mujeres han logrado consolidar su presencia en diversos departamentos corporativos. En áreas como Recursos Humanos, Marketing, Legal o Finanzas, la representación femenina en posiciones intermedias alcanza o incluso supera el 50% del total de profesionales.
Este incremento refleja un cambio progresivo en la composición del talento dentro de las organizaciones. Sin embargo, el equilibrio desaparece a medida que se asciende en la jerarquía empresarial.
Los puestos de alta dirección, los comités ejecutivos y los consejos de administración continúan mostrando una menor participación femenina. Esta tendencia pone de manifiesto que el desarrollo del liderazgo femenino sigue encontrando dificultades en los niveles más estratégicos de la gestión empresarial.
Sectores masculinizados donde la brecha sigue siendo evidente
Además de la jerarquía corporativa, el sector de actividad también influye de forma significativa en la presencia de mujeres en puestos de responsabilidad.
El informe destaca que en industrias tradicionalmente masculinizadas la representación femenina sigue siendo reducida. En el sector de energía y medioambiente, por ejemplo, las mujeres apenas alcanzan el 8% de los profesionales. En el ámbito de la construcción y la promoción inmobiliaria, la cifra se sitúa en torno al 17%, mientras que en ingeniería ronda el 20%.
Estas cifras evidencian que el crecimiento del liderazgo femenino depende también de la capacidad de atraer y retener talento femenino en áreas técnicas e industriales, donde históricamente ha existido una menor participación de mujeres.
La educación STEM, una pieza clave para el futuro del liderazgo femenino
Uno de los factores que explica la baja presencia de mujeres en sectores estratégicos es la limitada participación femenina en carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).
Actualmente, solo el 23% de los profesionales en tecnologías de la información y comunicación (TIC) son mujeres, una proporción que condiciona la disponibilidad de talento femenino en ámbitos con alta demanda laboral y salarios competitivos.
Aunque las mujeres representan una parte importante del alumnado universitario en España, las especialidades técnicas siguen registrando una menor participación femenina. Esta tendencia tiene un impacto directo en la representación futura de mujeres en áreas como la inteligencia artificial, la ciberseguridad o la ingeniería avanzada.
Para los expertos en gestión de talento, impulsar vocaciones científicas y tecnológicas desde edades tempranas resulta fundamental para fortalecer el liderazgo femenino en los próximos años.
Brecha salarial: un desafío persistente en el mercado laboral
Junto a la representación en puestos directivos, otro de los indicadores que refleja la desigualdad de género en el mercado laboral es la brecha salarial.
Según la Encuesta Anual de Estructura Salarial publicada por el INE, el salario medio anual de las mujeres en 2023 fue de 25.591 euros, mientras que el de los hombres alcanzó los 30.372 euros.
Más allá de las cifras oficiales, la percepción de desigualdad sigue presente entre los trabajadores. El informe Talent Trends 2025 de Michael Page señala que casi un tercio de los empleados considera que existe una diferencia salarial entre hombres y mujeres, y un 35% de las trabajadoras cree que esa brecha está presente en su propia empresa.
Ante este escenario, la entrada en vigor de la Directiva Europea de Transparencia Salarial obligará a muchas organizaciones a revisar sus políticas retributivas y a implementar medidas que garanticen mayor equidad.
Diversidad en la dirección: una oportunidad estratégica para las empresas
Los expertos coinciden en que impulsar el liderazgo femenino no solo responde a una cuestión de igualdad social, sino también a un factor clave de competitividad empresarial.
Las organizaciones con equipos directivos diversos suelen presentar mayores niveles de innovación, capacidad de adaptación y resiliencia ante entornos económicos cambiantes.
Por ello, cada vez más compañías están apostando por políticas orientadas a promover la diversidad, mejorar la conciliación laboral y fomentar programas de mentoría que faciliten el desarrollo profesional de las mujeres.
El desafío para los próximos años será consolidar estos avances y lograr que la presencia femenina en puestos de liderazgo refleje de forma más equilibrada el talento disponible en el mercado laboral.
