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En Majadahonda, el sistema de recogida neumática de residuos permite que la basura depositada por los vecinos inicie un recorrido subterráneo hacia una central de recogida. Este innovador proceso no solo facilita la gestión de residuos, sino que también asegura una separación eficiente de los diferentes tipos de basura.
Un sistema eficiente y moderno
La recogida neumática en Majadahonda es un ejemplo destacado de cómo la tecnología puede mejorar la gestión de residuos. Este sistema, que opera bajo tierra, transporta la basura a través de una red de tuberías hasta una central donde se clasifica. Los vecinos, como Julián y María Eugenia, son testigos del funcionamiento diario de este sistema. «Esto tiene una canalización interna por el suelo que va a unos puntos donde se clasifica allí», comenta Julián mientras deposita sus residuos en el buzón correspondiente.
A pesar de que desde la superficie parece que toda la basura se dirige al mismo lugar, en realidad, comienza un complejo proceso de separación y transporte que garantiza un manejo más eficiente y sostenible de los desechos. Este enfoque no solo mejora la limpieza del municipio, sino que también contribuye a un mayor reciclaje y reducción del impacto ambiental.
El proceso detrás del sistema neumático
Bajo uno de los parques de Majadahonda se encuentra la central que hace posible este sistema. Víctor, encargado de supervisar su funcionamiento, explica cómo se lleva a cabo el proceso: «Aquí se recogen las fracciones de resto, envase y orgánico». La recogida comienza cuando una válvula diversora selecciona qué tipo de fracción se va a recoger. Posteriormente, los motores activan el sistema para aspirar los residuos depositados en los buzones.
Los residuos son transportados a través de tuberías subterráneas hasta llegar a la central. «Se hace una secuencia de recogida de todos los buzones que hay en la calle», añade Víctor. Este método no solo es eficiente, sino que también minimiza el impacto visual y sonoro asociado con la recolección tradicional.
De la central al camión: el último paso
Una vez en la instalación, los residuos pasan por un ciclón donde un separador rotativo distingue el aire de los desechos. Luego, gracias a la gravedad, caen en contenedores específicos para su posterior transporte. «Cuando los contenedores están llenos, comienzan a ser trasladados hasta la zona de carga», detalla Víctor. Allí, un camión recoge estos contenedores para llevarlos a la planta de transferencia correspondiente.
Este sistema permite que gran parte del proceso de recogida se realice sin ser percibido por los vecinos, quienes continúan con su rutina diaria mientras contribuyen al cuidado del medio ambiente mediante un simple gesto: depositar sus residuos en el buzón adecuado.
